Inicio Curiosidades La Gallina Ciega, vista como un «Ingeniero del Suelo»

La Gallina Ciega, vista como un «Ingeniero del Suelo»

por Infoagro
0 Comentario 6001 vistas

La “Gallina Ciega” (Coleoptera: Scarabaeoidea: Melolonthidae) Vista Como un “Ingeniero del Suelo”

En general, los melolóntidos presentan un ciclo biológico variable en su duración y en el tiempo que transcurre entre una generación y otra. De acuerdo con la especie y el entorno ecológico, el ciclo de vida de estos insectos se compone de una fase de huevo, tres estadios de larvas, una prepupa, una fase de pupa, y la etapa adulta. El ciclo completo puede variar de seis meses a varios años. Todas las especies de este grupo son holometábolas y las Gallina Ciega (GC) permanecen en el suelo durante una buena parte de su ciclo biológico. La morfología externa de las GC corresponde al tipo de larva escarabeiforme, entre 3 y 90 mm de largo, con un peso fresco de 0.05 a 27 g; éstas pueden encontrarse en densidades cercanas a los 600 individuos/m², lo cual coincide con las abundantes muestras de melolóntidos adultos, obtenidas en numerosas localidades representativas de diferentes ecosistemas.

La Gallina Ciega se desarrolla dentro del suelo o en troncos en proceso de descomposición, alimentándose de raíces vivas y en proceso de descomposición, tejidos xilosos, hojarasca, humus, composta y pilas de estiércol, así como detritus de la hormiga Atta mexicana.


La actividad de la Gallina Ciega en el suelo se asocia generalmente con daños a las raíces de diversas plantas cultivadas. Algunas especies de GC se consideran como plagas agrícolas y pueden provocar pérdidas estimadas entre el 30 y 40% de la producción de grano de maíz por unidad de superficie, en zonas agrícolas mexicanas. En México, éstos y otros daños son atribuidos principalmente a especies del género Phyllophaga. Se estima que por lo menos veinte de ellas son las responsables de daños de intensidad variable en cerca de dieciocho cultivos básicos, industriales o de exportación y con frecuencia se carece de una identificación precisa de la especie a la que pertenecen sus larvas.


En cambio, pocos autores han informado parcialmente sobre algún aspecto de la importancia o utilidad de la GC (incluso como adultos) en el suelo. Se ha propuesto su potencial como recicladores y restauradores ecológicos, indicadores de perturbación ambiental o indicadores de biodiversidad. Asimismo, Núñez-Valdez et al. (2008) han intentado reconvertir su función rizofágica en saprofágica, mediante el uso de toxinas bacterianas estudiadas con métodos biotecnológicos. Para ampliar y profundizar sobre este tema, se requiere comparar de manera cuantitativa el papel benéfico de las GC con otros macroinvertebrados.


Debido a su abundancia y diversidad de funciones ecológicas, las especies de Gallina Ciega saprófagas y fitófagas pueden ser utilizadas como indicadoras de calidad ambiental. Se sabe que las larvas de algunas especies de Phyllophaga prefieren suelos arenoarcillosos o arcillo-arenosos, oscuros, profundos, bien drenados, con un alto porcentaje de nitratos, ricos en materia orgánica y con un pH entre 4.23 y 7.64. Otras especies con requerimientos más flexibles parecen tolerar un intervalo de variaciones en las características edáficas. El aumento de insolación, el decremento de permeabilidad o el cambio de pH, asociado a la disminución de la densidad de árboles o el aumento del predominio de especies arbóreas, herbáceas o arbustivas pueden ser bien toleradas por algunas especies pero no por otras. Con base en estas propiedades, las GC podrían emplearse como bioindicadoras, aunque hace falta promover este potencial, escasamente aplicado en México.


La GC puede consumir de 45 a 80 veces su peso en raíces o materia orgánica para completar su desarrollo. Con base en esta capacidad de consumo, pueden llegar a evacuar proporciones importantes de heces ricas en nutrientes, acumular y recircular parte de la materia orgánica, aumentar la porosidad del suelo y alimentar a una amplia gama de depredadores, parásitos y parasitoides. De acuerdo a ello y con base en las propuestas de Morón (1983a, 2001), Villalobos (1994), y Oliveira et al. (2003), las GC pueden ofrecer diversos beneficios ecológicos al suelo, entre los que destacan: (1) mediante sus contracciones corporales y el accionar de sus piezas bucales, raster y patas, que desplazan gran cantidad de suelo y abren galerías que favorecen la circulación de aire y agua, lo que a su vez favorece la penetración de raíces, el transporte de materiales orgánicos e inorgánicos a través de las diversas capas edáficas y la mezcla del material orgánico y mineral; (2) al abrir galerías horizontales y verticales como parte de su locomoción, así como cámaras o celdas pupales (bioporos) que utilizan antes de su emergencia como adultos, contribuyen en ambos casos al aumento de porosidad, aireación e infiltración del suelo; (3) al desplazarse a través de las galerías, capturan y retienen en su cuerpo nutrientes del suelo, con lo cual podrían prevenir la lixiviación de éstos durante la temporada de lluvias; (4) mediante la movilización, transporte, redistribución, mineralización y humificación de nutrientes (principalmente carbono, nitrógeno, fósforo y azufre) y de sus excrementos enriquecidos con bacterias o productos nitrogenados de fácil asimilación, contribuyen significativamente al ciclo de nutrientes del suelo y promueven su fertilidad en un corto, mediano y largo plazo; y (5) al interaccionar con las raíces, la materia orgánica del suelo, los microorganismos y otros integrantes de la fauna edáfica, brindando el equilibrio adecuado para que las plantas se desarrollen y puedan regenerarse en un medio fértil y nutritivo.


La mayor parte de los estudios sobre el potencial benéfico de la Gallina Ciega, se han enfocado en la construcción de galerías en el suelo por parte de diferentes especies brasileñas. Se sabe que larvas de Bothynus spp. (Dynastinae) pueden construir galerías con una profundidad entre 0.4 y 1.28 m. También se ha encontrado que los niveles de fósforo, potasio y materia orgánica son altos en las celdas larvales de estas especies, siendo equivalentes a los de la capa superficial del suelo y mucho mayor a los encontrados en la capa donde se encuentran esas cámaras. Resultados semejantes se reportan en parcelas de trigo para larvas del dinastino Diloboderus abderus Sturm, las cuales construyen hasta 73 galerías verticales/m2 con 1.8 cm de diámetro, detectándose niveles de potasio, magnesio, calcio y materia orgánica en el interior de las celdas pupales, equivalentes a los de la capa superficial (10 cm) y superiores a los de la capa entre 15 y 25 cm. Autores enfatizan la importancia de estas galerías para el suelo, tomando en cuenta su número, diámetro y profundidad, con lo cual es posible estimar su volumen y predecir las posibles implicaciones sobre las propiedades del suelo (infiltraciónporosidad) en diferentes tipos edáficos y condiciones de manejo del cultivo. Se ha documentado la importancia ecológica de Xyloryctes lobicollis Bates (Dynastinae) en el Estado de Chiapas, cuya actividad como larva contribuye a la degradación e incorporación de la materia vegetal muerta al suelo forestal. Asimismo, al alimentarse, los terceros estadios (L3) de esta especie promueven la degradación de la hojarasca en suelos vegetales, llegando a consumir en promedio 227.4 gr de hojarasca al año y aumentando la concentración de nutrientes (calcio y nitrógeno particularmente) en un 200% en los bolos fecales, en comparación al suelo circundante.


En el Estado de Veracruz, se ha observado que las excretas de las larvas del cetonino Paragymnetis flavomarginata sallei Schaum, son también un buen mejorador de suelos. La mayoría de los nutrientes contenidos en el sustrato en el que se desarrollan, bajo condiciones de cría artificial, usando lombricomposta de pulpa de café, se conservan, e incluso, algunos de ellos incrementan su concentración como el nitrógeno, fósforo, potasio, magnesio, carbono y materia orgánica (sobre todo, la fracción de ácidos húmicos y fúlvicos). En un estudio más reciente con el cetonino Cotinis mutabilis Gory y Percheron en el Estado de Puebla, se ha medido el aporte nutricional de sus excretas, obteniéndose datos que sugieren un aporte nutricional benéfico para el suelo


La diversidad alimentaria de las GC se relaciona con el género y subfamilia a la que pertenecen. La capacidad para alimentarse de diferentes y variados sustratos se basa en las características de su tracto intestinal, el cual se compone de dos compartimentos principales: un intestino medio tubular (mesenterón), sitio de la secreción de numerosas enzimas hidrolíticas y un intestino posterior bulboso (proctodeo), cuya porción anterior dilatable se conoce como cámara de fermentación. Aunque ambos compartimentos intestinales están colonizados por diversos microorganismos, se sabe poco sobre su participación en la digestión. La composición de la microflora intestinal, las actividades y la distribución espacial de poblaciones microbianas dentro del intestino de la larva del cetonino africano Pachnoda ephippiata Gerstaecker, han sido recientemente documentadas. Tanto el mesenterón como el proctodeo se caracterizan por las altas concentraciones de productos microbianos fermentados y una comunidad microbiana diversa que difiere claramente entre los compartimentos. Los estudios microbiológicos para Gallina Ciega se han enfocado sobre todo en entomopatógenos de varias especies plaga con importancia económica. Algunos patógenos oportunistas pueden ser también miembros de la microbiota intestinal en individuos sanos, pero no llegan a ser importantes numéricamente. Además, los estudios basados en el cultivo de microorganismos in vitro son incapaces de brindar un punto de vista objetivo sobre la estructura de esta comunidad microbiana. Se sabe que el intestino de las larvas es el principal medio por el cual se regulan estos procesos de movilización de nutrientes hacia el suelo. Esta regulación, a su vez, influye directamente en la cantidad de algunos nutrientes esenciales disponibles para el crecimiento de las plantas, como ha sido confirmado para P. ephippiata


En conclusión, la diversidad, abundancia, biomasa, hábitos y tipo de alimentación de las GC edáficas, son factores que permiten sugerir un papel importante en los procesos de reciclaje de nutrientes y en la estabilidad o mejoramiento de las condiciones físico-químicas del suelo. Asimismo, el contenido de materia orgánica del suelo y su conservación pueden ser un factor que determine la diferencia entre los efectos deseables causados por las GC y los efectos indeseables asociados a su pérdida, en agroecosistemas sobre-explotados. Tomando en cuenta el origen forestal de algunas especies de GC, aún las del género Phyllophaga consideradas generalmente como rizófagas estrictas, podrían actuar como saprófagas facultativas bajo la influencia de una mayor cantidad y calidad de materia orgánica. Un conocimiento integral de la GC permitirá ponderar las funciones ecológicas de sus especies y su potencial benéfico para el suelo, en contraposición a sus daños en diversos cultivos. Estos aspectos han sido escasamente tomados en cuenta en estudios previos y se requieren evaluar con detalle, en distintos ambientes. La GC vista como un Ingeniero del Suelo nos invita a cuantificar el efecto de su actividad biológica con miras a revalorar su papel en los agroecosistemas


Autores: Angel Alonso Romero-López, Miguel Angel Morón. 2010. La “Gallina Ciega” (Coleoptera: Scarabaeoidea: Melolonthidae) Vista Como Un “Ingeniero del Suelo”. Southwestern Entomologist

Comentarios

Artículos relacionados

Deja un comentario